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Por Katrin Bennhold
Buenos días a todo el mundo. Hemos escrito mucho sobre cómo la guerra en Irán está transformando Medio Oriente y la geopolítica. Hemos escrito menos sobre cómo está transformando a Irán.
Esto se debe en parte a que informar sobre un país autoritario en guerra es extremadamente difícil. Pero esta semana, mi colega Farnaz Fassihi publicó un reportaje extraordinario que nos llevó entre bastidores a la lucha por la sucesión del líder supremo de Irán. Lo que descubrió sugiere que la guerra ha tenido un impacto profundo, y no el que esperaba el presidente Donald Trump.
En esta edición escribo sobre la increíble historia interna de la lucha de poder en Irán y sobre cómo los partidarios de la línea dura del régimen encontraron ayuda en una fuente inesperada: Estados Unidos e Israel.
También:
- Un ataque a un yacimiento de gas iraní.
- Ataques aéreos israelíes en Beirut.
- Lágrimas de alegría por el béisbol venezolano.
Funerales en Teherán el miércoles por iraníes destacados que murieron en ataques aéreos. Arash Khamooshi para The New York Times
Cómo la guerra está fortaleciendo a los partidarios de la línea dura en Irán
Fue la versión de Juego de tronos de la República Islámica: un líder asesinado, un consejo de clérigos y dos dinastías —Jameneí y Jomeini— compitiendo. Todo esto mientras llovían bombas estadounidenses e israelíes sobre el reino.
Terminó, ahora lo sabemos, con el nombramiento de Mojtaba Jameneí como próximo líder supremo de Irán. Es un hombre que muchos consideran tan de línea dura como su padre, quien fue eliminado por los ataques aéreos israelíes.
Pero un resultado que desde fuera podía parecer “sencillo, incluso predestinado”, como escribió Farnaz en este artículo que puedes leer en español, no fue ni lo uno ni lo otro. Por el contrario, fue el producto de una dramática lucha entre facciones del régimen en la que se impusieron los partidarios de la línea dura. Les ayudó un ambiente de desafío y rabia avivado por la guerra.
Hemos oído diferentes escenarios sobre cómo Estados Unidos e Israel imaginan el final de la guerra. Algunos implican un cambio total de régimen. Otros apuntan a la idea de que la guerra producirá un Irán más cooperativo y conciliador.
Por el momento, las cosas no van así.
Los duros contra los moderados
Antes de la guerra, dicen los analistas, Irán podría haber seguido un camino orgánico hacia un liderazgo más moderado. Se habían producido movimientos sucesivos de protestas masivas que ya habían generado algunos cambios sociales. Al envejecido ayatolá Jameneí le quedaban pocos años en el poder. Ya había dado a sus asesores cercanos los nombres de tres posibles sucesores, y su hijo no figuraba entre ellos.
El reportaje de Farnaz revela cómo la guerra ha cambiado todo eso. Y la muerte esta semana de Alí Larijani, el gobernante interino de facto de Irán, quien estaba del lado de los moderados en la lucha por la sucesión, no hace más que reforzar esa dinámica. Larijani también murió en un ataque aéreo israelí.
La lucha por la sucesión estuvo alimentada por la rabia contra Estados Unidos e Israel. Pero también fue una disputa que reveló hasta qué punto los moderados estaban impulsando un Irán diferente.
Los partidarios de la línea dura rechazaron cualquier llamado interno o externo al cambio de régimen. El hijo de Jameneí, su candidato preferido, contaba con el respaldo de la poderosa Guardia Revolucionaria, la fuerza militar de corte ideológico de Irán.
Los moderados, por su parte, abogaban por un nuevo rostro, un nuevo estilo de gobierno y el fin de las hostilidades con Estados Unidos. Sus dos candidatos preferidos eran Hassan Rouhani, expresidente que supervisó las negociaciones que condujeron al acuerdo nuclear de 2015, y Hassan Jomeini, nieto del padre fundador de la República Islámica, quien es cercano a los partidos reformistas.
Un edificio dañado en Teherán. Arash Khamooshi para The New York Times
Pero con las bombas estadounidenses e israelíes cayendo del cielo, los clérigos encargados de nombrar a un líder supremo se mostraron menos interesados en un líder pragmático que fuera capaz de rescatar al país de su aguda crisis, escribió Farnaz. Ellos querían vengar la muerte de un líder al que consideraban un mártir.
El 3 de marzo, Mojtaba Jameneí obtuvo la mayoría necesaria de dos tercios de los clérigos. Pero ni siquiera entonces se rindieron los moderados.
El intento de ‘golpe’ de Larijani
Funcionarios y clérigos dijeron a Farnaz que Larijani fue el hombre que protagonizó el último intento de desafiar la ascensión de Jameneí.
A Larijani le preocupaba que el joven Jameneí fuera una figura polarizadora y había abogado por un líder más unificador. Cuando su bando perdió, intentó ganar tiempo.
Primero, canceló el anuncio, argumentando que pondría la vida de Jameneí en peligro. Después, dijo que la votación no era válida porque la Constitución iraní exige que los clérigos voten en persona.
El retraso dio tiempo a otros moderados para organizar una impugnación más sustancial: el argumento de que el ayatolá Alí Jameneí no había querido que su hijo, ni ningún miembro de su familia, le sucediera. En un testamento escrito se especificaba la razón: la sucesión hereditaria violaría la esencia de la revolución islámica de 1979 que derrocó al sah.
Estas jugadas no funcionaron. La Guardia Revolucionaria, que acusó a los moderados de dar un “golpe de estado”, montó rápidamente una contraofensiva y acabó por imponerse, eligiendo a Jameneí por segunda vez.
“La guerra minó a los moderados, que querían iniciar un proceso de cambio estructural”, me dijo Farnaz. “Y la guerra mató al hombre” —Larijani— “que podría haber ayudado a que eso ocurriera, y podría haber sido capaz de negociar la paz”.
Es probable que la muerte de Larijani radicalice y militarice aún más el régimen (lee por qué, en español), explicó Farnaz. Él mismo podría ser sustituido por lo que ella llamó un “ultraduro”.
Hamidreza Azizi, experto en cuestiones de seguridad iraníes, calificó el enfoque estadounidense-israelí de la guerra de “adelgazamiento de las élites”, y dijo que haría que entablar negociaciones para poner fin a la guerra fuera más complicado.
“Por cada capa que elimines, la siguiente será de línea más dura”, dijo a mis colegas. (El ejército israelí anunció que también había matado al ministro de inteligencia iraní en un ataque nocturno).
Su cita me hizo pensar en una conferencia de prensa ofrecida a los pocos días de iniciada la guerra, poco después de la muerte de Alí Jameneí. Cuando le preguntaron a quién quería ver gobernar en su lugar, Trump reconoció que no estaba seguro. Tenían algunos nombres cuando empezó la guerra, pero, dijo, “la mayoría de las personas que teníamos en mente están muertas”.
Lo más reciente sobre la guerra:
- Irán y Catar acusaron a Israel de atacar el yacimiento de gas de South Pars. Los precios del petróleo y del gas natural se dispararon.
- Israel amplió sus ataques aéreos contra el centro de Beirut, apuntando a partes de la capital libanesa que se habían considerado seguras.
David Guttenfelder/The New York Times
- En una imagen: El fotógrafo del Times David Guttenfelder captó esta escena después de que un ataque aéreo israelí destruyera un edificio en Beirut.
- Dos funcionarios de los servicios de inteligencia estadounidenses contradijeron una de las justificaciones de Trump para ir a la guerra, y repitieron que a Irán le faltaban años para desarrollar misiles capaces de alcanzar Estados Unidos.
- Se espera que Trump presione en la Casa Blanca a la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, para que preste ayuda militar en el estrecho de Ormuz.
- Trump está deliberando si ordena la mayor misión de todas contra Irán: confiscar o destruir el material nuclear casi apto para bombas del país. Se cree que está almacenado bajo una montaña. Mira cómo lo explica mi colega David Sanger en el siguiente video.


